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Quiropráctica y plagiocefalia. Asimetrías o deformaciones craneales en bebés.

Quiropráctica y plagiocefalia.

Las asimetrías o deformaciones craneales es algo que cada vez se tiene más en cuenta y preocupa a los padres. Que nuestro bebé tenga la cabeza “desigual” va mucho más allá de lo meramente estético, afecta a todos los ejes del cráneo y genera una serie de consecuencias en cascada.

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El cráneo se compone de 22 huesos (28 si contamos los oídos) y las asimetrías o distorsiones de la cabeza no es la deformación de un solo hueso, sino la relación entre ellos y cómo los ejes de la cabeza cambian afectando a muchas otras cosas como por ejemplo:

  • La manera en que se reparte el peso de la cabeza, que afecta a la posición y movilidad de las vértebras cervicales.
  • Las compensaciones del resto de la columna para equilibrar el peso de la cabeza.
  • La arcada dental que afecta a la mordida.
  • Asimetrías en las vías respiratorias altas como los cornetes nasales.
  • Presión en los tubos de Eustaquio dando lugar frecuentes otitis media.
  • Lateralización en el atlas, primera cervical.
  • Asimetrías en los agujeros craneales de donde salen los pares craneales. Los pares craneales transmiten información entre el encéfalo y los órganos de los sentidos (los ojos, los oídos, la nariz y la lengua). Entre los pares craneales queremos destacar el agujero yugular (en la imagen) por donde sale el nervio vago. El nervio vago es el principal del sistema parasimpático y como tal se encarga de funciones básicas como el control de la digestión, ritmo cardíaco, respiración y muchas más.
  • La presión sobre el nervio vago es la causa principal del cólico del lactante.
  • Otro par craneal que se ve muy afectado por la asimetría craneal es el nervio hipogloso, el encargado de la movilidad de la lengua y otra causa importante de problemas de succión en la lactancia, dificultando que la lengua se extienda y mueva para una succión óptima. Como el nervio vago ( digestión: cólico del lactante) y que controlan muchas funciones básicas como la succión. Esto es solo un ejemplo, pero hay un largo etcétera.

Por todas estas razones es importante que el cráneo esté simétrico y equilibrado ya que afecta a la salud en general y no es algo meramente estético.

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La plagiocefalia no se forma porque el bebé esté mucho tiempo en una posición, aunque nos digáis qué os dicen esto una y otra vez y los padres vengáis con un sentimiento de culpabilidad enorme. La deformación se forma por el crecimiento asimétrico en un patrón que ya existía desde de la etapa fetal o peri-parto. Es como un árbol que se planta con una pequeña inclinación, cuando crece está se nota mucho más pero no es por lo que ha pasado luego, sino que ha crecido en este patrón inclinado.

Esto no quiere decir que los hábitos de vida no ayuden, y que os recomendamos fomentar la movilidad que tiene el bebé reducida, favoreciendo el estímulo donde la activación muscular es menor, ya que la misma asimetría del cráneo, hace que las cervicales tengan que compensarlos.

Conseguir que el cráneo esté equilibrado es un trabajo muy preciso, para eso hacen falta años de estudio y práctica con técnicas muy suaves que van devolviendo poco a poco la simetría a la vez que va creciendo la cabeza.

Los elementos que se usan para “tratar” la plagiocefalia como los cascos o almohadas anatómicas no van a la raíz del problema, no cambian las torsiones internas, sino que moldean lo de fuera, lo que se ve. En algunos casos recomendamos su uso, pero una vez que se haya tratado las tensiones internas y queden pequeñas asimetrías en los huesos “grandes” si se ha empezado a tratar más tarde de los deseado.

Quiropráctica y plagiocefalia

Mediante ajustes quiroprácticos específicos y adaptados a los bebés, combinados con ejercicios y constancia podemos obtener una mejora o corrección total de las asimetrías internas y externas. Si tu bebé tiene plagiocefalia o asimetrías aunque sean leves en la cabeza, cuanto antes se empiece a tratar, mejor y más temprano se podrán conseguir resultados.

bebe-quiropracticaHay varios periodos de maduración del cráneo del bebé:

0-3 meses: en estos meses el cráneo del bebé es muy plástico.
3-6 meses: durante este periodo el cráneo sigue manteniendo su plasticidad.
6-12 meses: el cráneo tiene menos movilidad pero aún se pueden conseguir resultados.
12-18 meses: los resultados serán más limitados.
+18 meses: a partir del año y medio del bebé casi no hay margen de mejora de la asimetría o deformación, aunque podemos tratar más consecuencias en el resto de la estructura y mejorar el equilibrio en el resto del cuerpo.

Desde Quirosum llevamos más de 16 años especializados en el cráneo infantil, en su estudio y tratamiento de las diferentes deformaciones y asimetrías. Nos hemos especializado y formado con los mejores expertos en la materia tanto de Europa como de Estados Unidos.

Como dice la OMS, la quiropráctica se ocupa del diagnóstico, tratamiento y prevención de las alteraciones del sistema músculo-esquelético, y de los efectos que producen estos desórdenes en la función del sistema nervioso y en la salud en general. Estas alteraciones pueden aparecer desde los primeros meses de vida de la persona, por eso todo el equipo de Quirosum tiene un compromiso activo no solo con mejorar la salud de las personas desde el nacimiento, sino que también nos sentimos con la responsabilidad de educar en la importancia de crecer en equilibrio.

Si quieres pedir cita o asistir a alguna de nuestras charlas gratuitas no dudes en contactar con nosotros. ¡Te esperamos!

Etapas del desarrollo psicomotriz del bebé: la importancia de los primeros dos años de vida

El desarrollo psicomotriz del bebé en sus primeros dos años de vida marca su postura, coordinación y movilidad para siempre. Nacemos solo con el 25% de nuestra función cerebral, y eso nos confiere una gran capacidad para adaptarnos al medio en el que vivimos, pero también nos hace tremendamente dependientes y muy vulnerables durante las primeras etapas.

En los dos primeros años de vida del bebé es cuando más se desarrolla nuestro cerebro y donde el 90% de este desarrollo se basa en el movimiento, en pasar de una columna que no se sostiene ni aguanta el propio peso a ponernos de pie, andar y correr. Y todo este proceso está muy bien organizado y calculado por el cerebro.

Nacemos sin movimientos voluntarios (lo que le hace a los bebés cerrar el puño cuando le tocamos la palma de la mano son los reflejos primitivos con los que nacemos) y conforme vamos creciendo estos reflejos deben ir desapareciendo para dar lugar a los movimientos voluntarios: girar la cabeza hacia mamá, levantar la vista cuando oímos a alguien conocido, etc. Pero para que nuestros bebés inhiban esos reflejos y desarrollen su espalda hasta ponerse rectos deben seguir un orden, como subir unas escaleras escalón a escalón.

Desde Quirosum insistimos siempre en la importancia del movimiento en el desarrollo, que los bebés estén en un ambiente seguro que les permita moverse. Por eso vamos a explicar a continuación cuáles son las necesidades de cada etapa y qué podemos hacer en casa.

Apego: etapa de 0 a 2 meses

bebé apego

En esta primera etapa las necesidades del bebé son muy básicas: dormir, comer, digerir y hacer caca. Parece fácil, pero para realizar estas tareas el Sistema Nervioso (SN) debe estar en equilibrio. Los bebés no son nerviosos, pero sí pueden tener un sistema nervioso un poco más en alerta de la cuenta dando lugar a muchos síntomas: cólico del lactante, alteración de la succión, llanto inconsolable, estreñimiento, disquecia del lactante (incomodidad o incluso llanto antes de hacer caca), etc.

Es muy importante que reciba ajustes quiroprácticos para que su SN esté en reposo y no en alerta, para devolverle su equilibrio y que estos síntomas disminuyan o desaparezcan. Un bebé debe estar tranquilo, mamar sin dolor, hacer caca sin esfuerzo y, sobre todo, su cuerpo debe estar relajado. Puede parecer una utopía, más en estos meses tan complicados que estamos viviendo, pero es verdad. Lo normal es que los bebés estén bien y si no lo están, hay que analizar qué pasa.

De vital importancia en estos dos primeros meses es el contacto materno. Los bebés no solo crecen por la cantidad de leche que ingieren, sino también por el contacto emocional con la madre. Es una etapa donde madre y bebé se conocen y se van adaptando a la nueva vida. La madre debe poder dedicarse a entender las necesidades de su bebé, sin estar tan pendiente de la casa o de hacer la comida. Cuidar a la madre es cuidar al bebé también.

Este contacto es el comienzo de una relación madre y bebé segura y de confianza. El tacto y el olfato son los sentidos que tiene más desarrollados en estos momentos, así que sentir y oler a su madre es una necesidad fisiológica y la única manera de sentirse seguro. Aquellas madres que desean dar el pecho y tienen problemas, os animamos a que consultéis a profesionales que os puedan ayudar. Hay pediatras, matronas y asesoras de lactancia muy preparados que os harán las vida más fácil.

Una característica de esta época es la forma de la columna. Cuando nacemos está en forma de C, no sostenemos nuestro peso, por lo que la mejor postura es en brazos, tumbado boca arriba y porteo ergonómico para esta edad.

La cabeza la empezamos a controlar ‪a partir de las dos‬ semanas o un mes. Controlar significa moverla voluntariamente, no ponerla tiesa o echarla hacia atrás con fuerza. Estos son movimientos reflejos que nos indican que tenemos tensión en las cervicales que debemos tratar para la correcta formación de nuestra columna.

Otros síntomas que nos indican que el bebé necesita un ajuste de columna es que prefiera un pecho a otro, que mantenga la cabeza girada más hacia un lado que hacia el otro, que ‘le gusten las luces’ (cabeza en extensión), que ponga el cuello recto antes ‪de las dos‬ semanas o que parezca que tiene mucha fuerza en las cervicales. Todo esto puede indicar una musculatura más tensa de lo que debiera. Que un bebé parezca que está fuerte solo indica que su tono muscular está más activado.

Boca arriba: etapa de 2 a 4 meses

bebé boca arriba

Entre los 2 y 4 meses nuestro bebé ya interactúa, sonríe cuando le hablamos y empezamos a entendernos. Ya sostiene bien la cabeza cuando lo tenemos en brazos, empezando a formarse la curvatura del cuello, la lordosis cervical.

Aquí empieza la importancia de crear un ambiente óptimo para el desarrollo del movimiento. Aún pasa más horas en brazos y/o dormido, pero debemos ponerlo en periodos cortos en el suelo boca arriba. El tiempo va según la tolerancia del bebé, debe estar tranquilo y contento, si llora lo cogemos y así todas las veces al día que podamos.

¿Dónde lo ponemos? En el suelo. No nos cansaremos de decirlo, el suelo es el lugar más seguro, desde el que no se cae. No hay que hacerlo ni en la cama ni en el sofá, primero porque en altura es peligroso (de ahí si se puede caer) y segundo porque la superficie ha de ser dura, en superficies blandas no puede desarrollarse igual.
bebé giro lateral
Empieza a ponerse de lado, desde boca arriba hasta darse la vuelta. Esto se produce estando en el suelo, el uso de hamacas o carrito es un tiempo en el que el bebé no recibe estímulo, ya que no puede moverse libremente. Cuanto más tiempo pase en el suelo y menos en dispositivos más se va desarrollando las capacidades de movimiento.

Esto no significa que sea ‘malo’ ponerlo en la hamaca o en el carrito, sino que tenemos que saber que mientras esté ahí disminuye en gran medida su estimulación. Lo que sí es importante es que tanto en la hamaca como en el carrito la espalda del bebé siempre esté tumbada paralela al suelo, no debemos reclinar ni levantar el apoyo, ya que esto hace que su columna soporte mucho más peso del que puede y cambia su referencia de apoyo.

También nos gusta recordaros que la espalda no se desarrolla solo en extensión (hacia atrás), sino en todos los rangos de movimientos, y una espalda fuerte es un abdomen fuerte, un tronco fuerte. Por eso esta etapa boca arriba con las piernas semi-flexionadas es el principio de una espalda resistente.

Boca abajo: etapa de 4 a 6 meses

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El bebé debe ponerse boca abajo cuando tenga la fuerza para girarse y hacerlo por sí solo. Es decir, lo dejamos en el suelo boca arriba para que tenga que girarse y fortalezca todo el tronco. Cuando lo hace por sí mismo adquiere la fuerza para estar cómodo boca abajo y descubre una nueva perspectiva del mundo, observa mucho mejor el entorno y va jugando con la columna totalmente arqueada hacia atrás. Si os fijáis es la misma C con la que nace la columna pero al revés, permitiendo que se fortalezca la espalda entera.

Luego comienza a desplazarse dando vueltas (como un reloj) y estira las piernas, señal de que las rodillas aún no se flexionan para dar paso al gateo y tiene que seguir desarrollando habilidades para que este se produzca.

En las últimas décadas hemos pasado de poner al bebé boca abajo desde el nacimiento a las recomendaciones actuales que debe permanecer boca arriba. Esto ha provocado que muchos bebés no desarrollen esta fase correctamente y haya un retraso generalizado del desarrollo. No por la postura, sino porque lo hacemos en espacios donde no se permite el movimiento (cunas, maxi-coxis, hamacas, carritos atados, tronas, etc.). Siempre que esté vigilado por un adulto y la situación lo permita, el bebé debe estar en un espacio de al menos 2×2 metros para poder girarse y moverse. La fuerza y control de la columna comienza activando los rotadores (músculos de ambos lados de la columna) y luego los extensores.

Por eso creemos que parte de la falta de desarrollo de fuerza y movilidad de la columna se debe a la disminución del tiempo en un espacio que permita el libre movimiento, y no al cambio a la postura boca arriba actual.

Gateo-sentado: etapa de 7 a 10 meses

bebé pre-gateo
En esta etapa se producen varios hitos del desarrollo como reptar, gatear y empezar a experimentar la verticalidad, sentarse.

El reptar es el pre-gateo, cuando comienza a mover los brazos con las piernas y se genera el patrón cruzado. Es la primera vez que ambos lados de nuestro cerebro aprenden a coordinarse y eso dará lugar a muchas otras funciones de nuestro sistema nervioso que nos serán necesarias tanto para leer o escribir como para la coordinación en nuestra edad adulta.

Cuando hayan hecho muchas veces el giro completo (la croqueta) empiezan a flexionar las piernas dando lugar al gateo completo. Justo en esta etapa, después de haber trabajado la faja abdominal, pasan de la posición de cuatro patas a sentarse.

Una vez se sienta por sí mismo, ya podemos incorporar la sillita del carro para que vayan sentados, aunque siempre que sea posible los bebés deben seguir en el suelo para gatear durante los próximos meses. No debemos sentar a nuestro bebé hasta que se haya sentado por sí mismo/a.

Los que venís a Quirosum sabéis que el gateo es una parte fundamental del desarrollo de la columna, la postura y la coordinación de nuestra biomecánica. Si vuestro bebé no gatea o se desplaza sentado hay que ver qué fase se saltó y volver a fomentarla hasta que lo haga. Nunca un bebé pasa de tumbado a sentado o de pie sin pasar por el gateo de manera natural, su cerebro viene programado para pasar por todas las fases.

Apoyo: etapa de 10 a 16 meses

bebé apoyo
Al poco tiempo de empezar el gateo empieza a ponerse de pie agarrándose a cosas que se lo permitan a su alrededor. Esto no significa que el bebé esté preparado para andar ni que debamos cogerlo de la mano para alentarlo a hacerlo. Es importante que sea el bebé el que se agarre a un punto que siempre debe ser fijo (muebles, barandilla, pared…) y que este no se mueva (personas, correpasillos, carritos, etc.), porque desplaza el punto de gravedad fuera de su cuerpo y dificulta el desarrollo del equilibrio. Y aún no necesita zapatos.

Ponerse de pie nada tiene que ver con que esté empezando a andar, una cosa es la bipedestación (andar sobre los pies) y otra es la marcha, andar.

En esta etapa es cuando empezamos a probar la postura erguida y vamos corrigiéndola y reposicionándonos con el espacio por primera vez sobre nuestros pies. Esto se lleva a cabo durante meses, alternándolo con el gateo, que sigue siendo la manera de desplazarnos.

Primeros pasos: etapa de más de 16 meses

bebé primeros pasos
Un bebé que ha completado todas las fases anteriores comienza a andar por sí mismo y tiene una marcha estable, con las piernas y la espalda recta. Si alguno de estos signos no son correctos debemos analizarlo. Ahora que ya anda, podemos ponerle zapatos.

Hasta los 16 meses es totalmente normal no haber comenzado a andar, una minoría lo hace al año y la media está en 14 meses. Si estamos acostumbrados a verlo antes es porque hemos intervenido, creyendo que le ayudamos, pero haciendo totalmente lo contrario. Poniéndolos a andar aumentamos las alteraciones en la postura, disminuimos su equilibrio y por lo tanto un bebé que empieza a andar cuando no está preparado se cae mucho.

Si queremos que nuestro bebé tenga una columna y un sistema nervioso sano, lo único que tenemos que hacer es proporcionarle un espacio para andar y no intervenir en el proceso. No hay que enseñar a los niños a andar, la mayoría de las alteraciones que vemos a esta edad son creadas por nosotros mismos.

El primer año es cuando más crecemos, cuando más se desarrolla nuestro sistema nervioso y la base de la salud de nuestra estructura para el resto de la vida. No esperemos a que tengan problemas para cuidar de nuestros hijos, llévalo al quiropráctico y ayudémosle a crecer en salud.

Aunque hemos establecido franjas de edades, os recordamos que estas no son nada importantes. Una vez más hacemos hincapié en que no es importante cuándo hace cada cosa, sino que se respeten los ritmos del bebé y no se le ponga en ninguna postura o acción que no pueda hacer por sí mismo, como sentarlo antes de que se siente o ponerlo a andar. Esto sí que puede crear problemas que el bebé no tiene, dejémosle moverse a su ritmo, proporcionando un espacio seguro y abierto.

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Cólico del lactante: qué es, cuáles son las causas y qué podemos hacer

Cólico lactante: cuáles son las causas y cómo puede ayudar la quiropráctica

El cólico del lactante es probablemente la causa no patológica que más amarga a las familias durante los primeros meses de vida de un bebé. Se calcula que aproximadamente un 20% de los bebés y sus familias lo sufren, pero ¿qué es?, ¿por qué pasa? y ¿cómo puede ayudar la quiropráctica?

El cólico del lactante se define como el episodio de llanto repentino, con rigidez del tronco o de extremidades (hipertonía), de predominio por la tarde-noche e inconsolable, es decir, que aún cogiendo al niño en brazos, no se calma, no se consuela. Esto último es importante porque nos hemos encontrado casos en los que el bebé llora sin consuelo pero se calma al cogerlo y esto es una respuesta absolutamente normal a la necesidad de apego que nada tiene que ver con lo que estamos hablando.

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El cólico del lactante suele empezar a los 10-15 días de nacimiento, esto se debe a que durante los primeros días el sistema nervioso del bebé está en letargo, es cuando todo el mundo dice, “mi bebé es Maravilloso, solo come, hace caca y duerme”. A partir de los 15 días tras el nacimiento, es cuando el sistema nervioso del recién nacido comienza a modular su estado (de alerta o reposo) dando lugar a distintos síntomas.

El cólico del lactante es la principal razón de llamada de urgencia a nuestra consulta. Las familias llaman desesperadas porque su pediatra les ha dicho que el bebé está bien, pero no duermen, no descansan y no saben cómo ayudar al niño.

Aunque aún se considera de causa desconocida o se atribuye a la inmadurez digestiva del bebé, para nosotros el cólico del lactante sí tiene una causa predominante: el sistema nervioso del bebé está en estado de alerta.

Como explicamos en el artículo anterior, el sistema nervioso se divide en simpático y parasimpático. Si repasamos los estados de cada sistema, vemos que el estado simpático aumenta el tono muscular (hipertonía), altera la digestión, produce estreñimiento, etc. Por tanto, los bebés con cólicos no son más que bebés que sufren un sistema nervioso que no les deja estar en reposo.

El por qué se produce este estado es desconocido, pero sabemos que hay factores que pueden estar implicados en su aparición:

  • Factores socioeconómicos, ansiedad materna, padres primerizos con cansancio extremo…
  • Alteración de la microbiota intestinal. La microbiota intestinal del niño con cólicos severos es distinta en algunos aspectos a la de los niños sin cólicos. Esto se debe, entre otras cosas, al uso de antibióticos en el proceso de peri-parto. Por eso la recomendación de probióticos está aconsejada ya que no tiene ningún efecto adverso.
  • Tipo de parto. Los casos de cólicos son más frecuentes en cesáreas y partos instrumentalizados porque causan estrés sobre el sistema músculo-esquelético y, por lo tanto, al sistema nervioso.
  • Estreñimiento. Hay autores que describen el cólico como ‘la existencia de una hipertonía transitoria del esfínter anal originando ondas contráctiles del intestino grueso intensas y dolorosa’. Esta es una descripción que aporta luz a lo que llevamos años diciendo, ya que significa tener el ano contraído. ¿Qué os recuerda un mamífero con el ‘culo cerrado’? A un estado de miedo nervioso

Al analizar los casos de mayor incidencia, comprobamos que todos ellos coinciden en un mayor estado de estrés/miedo en el entorno familiar, consciente o inconsciente. Hoy en día el proceso del nacimiento y todo lo que conlleva nos genera muchos miedos. Vivimos en una sociedad donde las madres hemos perdido la seguridad de ser capaces de parir y lo delegamos en un sistema médico entrenado para solucionar los problemas. Nuestro YO de mujer desaparece en parte con las renuncias que conlleva el postparto (esto daría para un libro entero) y a su vez la situación psicoemocional del postparto es muy dura.

Por eso la quiropráctica ayuda tanto con el cólico del lactanteCon ajustes quiroprácticos específicos devuelve al bebé a un estado de reposo (parasimpático) donde los síntomas asociados disminuyen o desaparecen. Si no hacemos nada, el cólico ‘desaparecerá’ a los 3 o 4 meses, pero no la causa y, por tanto, se manifestará de otras maneras en diferentes fases de la vida.

¿Qué otras cosas pueden ayudar a mejorar los síntomas del cólico?

  • Cualquier cosa que ayude al bienestar familiar mejorará  el estado del bebé y viceversa.
  • Evitar visitas, sobretodo de personas que puedan no aportar a este momento e incluso pongan a la madre/bebé más nerviosos.
  • Pelota de Pilates, si si, ¡lo que oyes! El movimiento calma mucho a los bebés, lo percibimos casi sin pensar, por eso nos ponemos de pie y subimos y bajamos. La pelota nos permite sentarnos y poder “botar” sin cansarnos y cuidando nuestra espalda. Además que es mucho más efectiva. ¡Esto es uno de los mejores descubrimientos que nos agradecen las familias!
  • Lactancia materna, son muchas las razones porque la que las madres deciden o no dar el pecho y eso es algo muy personal. Pero nos encontramos con madres que deciden dejar la lactancia y dar biberón creyendo que la situación puede mejorar, ya que a veces da la sensación que se queda con hambre. En estos casos recomendamos, si la madre quiere, que continúe la lactancia materna, ya que la leche de fórmula es más difícil de digerir y no va a aportar ninguna mejora.

Hay pocas cosas que nos generen más satisfacción en nuestro día a día que ayudar a las familias a disfrutar de la llegada de un bebé y, sobre todo, que el bebé se desarrolle en un estado óptimo.

Bebés descalzos: más inteligentes y sobre todo más felices

Bebés descalzos: más inteligentes y sobre todo más felices

Las únicas funciones que tienen los zapatos son la higiene en superficies sucias (como la calle) y la protección ante posibles daños y rozaduras. Por lo demás, nuestros pies están diseñados para ir descalzos.

Esto es importante en todas las etapas, pero mucho más en las del desarrollo del pie, donde es necesario que se fortalezcan los músculos del pie con su repercusión en el resto del cuerpo y también que se desarrolle una buena percepción motora y sensorial para el resto de la vida. Los bebés descalzos desarrollan mejor su inteligencia.

Encontramos que el movimiento físico y el estímulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño”, afirma la pediatra Isabel Gentil García, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, tras realizar un estudio.

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Desde el punto de vista del desarrollo neurológico y de la sensibilidad táctil, los pies del recién nacido tienen una sensibilidad mucho más fina que la de la mano hasta los 8-9 meses. Por ello en los primeros meses los pies tienen una función esencial: informar del mundo exterior al bebé, que toca con ellos todo lo que tiene a su alcance, los manipula con sus manos y los lleva a la boca, donde las terminaciones nerviosas sensitivas son mayores.

Esto enriquece no solo yendo descalzo, sino ofreciendo diferentes texturas, materiales y terrenos irregulares, como pueden ser el jardín, la playa, etc. Por eso cuando hablamos de ir descalzos, también nos referimos a usar calcetines lo menos posible, ya que esta percepción sensorial también disminuye con estos.

A partir de los 9 meses el pie de forma gradual pierde este tipo de sensibilidad y se inicia otra más profunda, la sensibilidad propioceptiva, que es la que nos va a ayudando a formar el equilibrio y dará lugar a la postura de andar erguidos. Esto es muy importante para adquirir buenos hábitos posturales, como la pisada, y también para potenciar el desarrollo de su sistema nervioso, cosas que nos acompañarán el resto de nuestra vida.

Puede que ya tengas claro que andar descalzo es necesario y mejor sin calcetines, pero ¿se va a poner malo?, ¿los virus no entran por los pies? La respuesta es rotunda: NO, los bebés no se ponen malos por ir descalzos y los virus no entran por los pies, sino por las vías respiratorias. Sabemos que esto no va a convencer a las abuelas, así que mientras podáis DEJAD A LOS BEBÉS DESCALZOS.

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La vuelta al cole ¿Cómo elegir la mochila adecuada para tu hijo?

La vuelta al cole ¿Cómo elegir la mochila adecuada para tu hijo?

Al final de verano las familias con hijos centran sus esfuerzos en preparar la vuelta al cole. Un nuevo curso que da comienzo en septiembre con nuevos horarios, gastos extra y la vuelta a la rutina. Una de las cosas que más dudas genera a la hora de renovar el material escolar es la mochila ¿Cómo elegir la mochila adecuada para nuestros hijos? La mochila con ruedas o sin ellas, qué tamaño es el más adecuado para su edad y estatura… Aquí os resolvemos algunas de estas dudas.
El cuidado de la columna vertebral es fundamental, si durante el crecimiento del niño sobrecargamos la espalda con exceso de peso podremos ocasionar problemas para el resto de la vida.
Según la OMS, el peso que un niño debe cargar en su mochila no debe exceder del 10% de su peso corporal.
Por ello de las primeras cosas que deberemos tener en cuenta es el peso de la propia cartera, sabemos que no es fácil y que depende sobretodo de las normas del colegio, pero dentro de lo que esté en nuestra mano elegir materiales ligeros.
¿Es mejor llevar ruedas? Depende de su uso, si vamos andando y es una camino de fácil acceso y sin escaleras las ruedas nos ayudan. En cambio si el trayecto tiene obstáculos o hay q subir y bajar varias veces, el/la niño/a tendrá que hacer más esfuerzo y girar la espalda, en este caso la mejor opción es una mochila de asas.
En cuanto al tamaño de la mochila, lo recomendable es que sea más pequeño que el tronco quedando entre los hombros y las caderas, nunca deberá superarlos. Debemos elegir la mochila escolar acorde con la altura del niño.
Las asas han de ser anchas y acolchadas, para repartir de manera homogénea la carga sobre hombros y espalda.
Siguiendo estas sugerencias haremos que sean más cómodas y cuidaremos la salud de la columna de nuestros/as hijos/as. Esperamos que estas indicaciones os hayan servido de ayuda para poder elegir la mejor opción de mochila para vuestros hijos.
Como sabéis en Quirosum, cuidar la salud desde que nacemos y ayudaros a crecer con un espalda sana es uno de nuestros objetivos principales.

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«El cuerpo humano tiene la habilidad de autosanarse siempre que le demos las herramientas necesarias»

Extraído de la entrevista realizada por DiarioSUR.es

Tiene un concepto de la vida vitalista. Dice que ante cualquier problema una sonrisa siempre ayuda. Se licenció en Medicina. Cuando le diagnosticaron dos hernias discales, aconsejada por su padre, también médico, se puso en manos de un quiropráctico que le cambió la vida. En ese momento decidió estudiar Quiropráctica en EE UU, donde ya estaba su hermana Amaya. En el 2006 las dos abrieron el centro de salud integral Quirosum, desde donde equilibran la columna vertebral para mejorar la función del sistema nervioso. Afirma que la quiropráctica es para todos. Y razón no le falta.

-Hasta hace relativamente poco tiempo nadie había oído hablar de ajustes y de equilibrar el sistema nervioso, es decir, de la quiropráctica, ¿a qué se debe?

-La quiropráctica nació hace más de 100 años en Estados Unidos. A nivel mundial somos la tercera profesión sanitaria en atención primaria en cuanto a número de pacientes, detrás de médicos y odontólogos, incluso en muchos países de Europa los quiroprácticos trabajan dentro de la Seguridad Social. En España todavía somos pocos, unos 300. Además, el hecho de que no tengamos una ley que regule nuestra profesión tampoco ayuda.

-Explique en qué consiste su filosofía.

-El sistema nervioso está formado por un ordenador central, nuestro cerebro, y una red de cables, nuestros nervios, que parten, todos ellos, de la columna vertebral y llegan a todas las partes del cuerpo. Nosotros, equilibrando la columna vertebral, intentamos que no haya interferencias en esa red de cables. De modo que la comunicación entre el cerebro y el resto de los órganos sea fluida y así el cuerpo pueda funcionar de forma óptima. Y lo hacemos con nuestras manos, por medio de ajustes, sin usar medicamentos.

Si quieres seguir leyendo la entrevista pincha aquí

La Quiropráctica y los Niños

A menudo, cuando un bebé entra en una consulta de quiropráctica, las personas que están en la sala de espera te miran y te pregunta, ¿qué le ha pasado? ¿por qué está aquí?.

La primera idea que nos viene a la cabeza es, tiene 1 mes, 2 meses o solo 3 días de vida, qué problema puede tener ese niño en la columna.

Mi intención hoy es responder algunas de esas dudas y sobre todo intentar transmitir la importancia de la quiropráctica en los más pequeños.

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La Quiropráctica y los bebés

Como todos sabemos dos células se unen un día y se multiplican repetidas veces hasta crear la perfección de un ser humano. Un ser pequeñito que día tras día ha ido desarrollandose sin que sus padres hayan tenido que invertir tiempo para que lo haga. Quiero decir, ninguna noche esos papas han estado bien concentrados en ayudar a la formación de las manos, los pies o el corazón. Este bebé perfecto se ha creado sólo. Existe una inteligencia en nuestro cuerpo que desde el primer minuto que dos células se unen comienza a trabajar y nos acompañará el resto de nuestra vida. Esta inteligencia sin la mamá darse cuenta, estará trabajando día y noche para, en 9 meses, tener listo este pequeño ser.

Tal y como os comentaba, esta inteligencia, llamémosla inteligencia innata (porque está presente desde antes de nacer), seguirá ayudándonos día a día a adaptarnos al medio. Es la misma que relaja los latidos de tu corazón antes de dormir la siesta o los acelera si tienes un león pisándote los pies.

Volvamos al bebé. Durante 9 meses, será una esponja. Absorberá no sólo los nutrientes de su madre sino también las emociones que sienta, miedo, inseguridad o alegría, ilusión y una larga lista de etcéteras.

Además se adaptará a vivir en el útero de su madre, cosa que al principio, cuando es del tamaño de una nuez será bastante cómodo pues vive en una suite, pero a medida que vaya creciendo este espacio se irá haciendo más y más pequeño y en función de si la pelvis está bien equilibrada o no, el bebé podrá encontrarse en un lugar bastante incómodo.

Estrés

En este pequeño párrafo habéis presenciado los tres tipos de estrés que tanto nos importa a los quiroprácticos y que son la causa principal de las subluxaciones. Estrés físico, químico y emocional.

  1. En el bebé el estrés físico principalmente se caracteriza por su posición en el útero. No es sólo si está cabeza arriba o cabeza abajo. Se relaciona con la tensión que tiene su mama en los ligamentos de la pelvis, que pueden tensar el útero en diferentes zonas, provocando cierta torsión que no permite al bebé estar cómodo.
  2. El estrés químico en primer lugar vendrá por todos los alimentos que la mamá ingiera. Con esto es importante entender que el embarazo debería ser una época en la cuidásemos bien lo que tomamos porque el bebé lo va a recibir todo. Evitar los refinados, comer verduras, frutas todo lo más ecológico posible, e intentar dejar de lado bebidas con azúcares y ni que decir tiene el tabaco. Todo cuanto ingieras puede provocar un estrés sobre este bebé.
  3. Por último el estrés emocional, cuanto sientas durante el embarazo el bebé lo va a sentir como suyo propio. La conexión del cordón umbilical no es sólo física y química también es emocional. Hasta ahora hemos estado dentro del útero materno y aun así ya podemos encontrar suficiente estrés en un pequeñ@ que todavía no ha nacido.

Empecemos el parto.

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Amaya Alonso – Quiropráctico

Hay muchas formas de parir, unas respetarán más a la mamá y al bebé que otras, sin embargo la mejor elección es aquella que haga sentirse segura y bien a la madre, puesto que eso es lo que transmitirá al bebé.

Durante el proceso del parto, las contracciones que siente la mamá también las siente el bebé, no tanto en forma de dolor como de presión. Estas contracciones van a modificar y provocar una apertura del útero pero a su vez van a bajar y girar al bebé para que éste pueda pasar por el canal del parto y que así pueda llegar a esta nueva vida que le espera.

Durante el proceso del parto, el cráneo se va a modelar tanto que una parte del cráneo literalmente se puede montar sobre la otra  (de ahí a que cuando los bebés son pequeños tengan una parte blandita en el centro de la cabeza, las fontanelas), esto permite esa movilidad del cráneo para hacerse paso por unos 10 cm de dilatación de útero.

Si este proceso de dilatación – contracciones y modelación del cráneo tiene lugar en un parto no medicalizado (con esto no quiero decir sin atención médica, quiero decir sin intervención)  , se respetarán los tiempos de dilatación, contracción y modelación. Es decir la mamá podrá dilatar tranquila hasta el momento en que la cabeza del bebé “corone” el cuello del útero y tenga lugar la expulsión.

Si por el contrario en el parto por ejemplo intervienen medicamentos como la epidural, o la oxitocina los procesos de contracción- dilatación y modelación se alteran.  A veces estos partos cuyos tiempos naturales no se respetan, acaban con el uso de  instrumental para conseguir “sacar al bebe” como las ventosas o los fórceps, si no es una cesárea.

Con o sin intervención, el chequeo del cráneo del bebé es imprescindible puesto que esta carcasa dura formada por los huesos del cráneo se encarga de proteger al sistema nervioso de nuestro bebé, por ello asegurarnos de que su forma, movilidad y funcionamiento son correctos es muy importante.

No obstante si el bebé ha nacido con alguna de las intervenciones anteriormente citadas, más que nunca es importante chequear su columna, cráneo y con ello la correcta función de su sistema nervioso.

Sólo como dato informativo. En la base del cráneo hay muchos agujeritos por los que entran y salen nervios, venas y arterias.

Uno de ellos se llama foramen  yugular, a través de el pasa una vena y tres nervios a cual más importante, son los llamados pares craneales y por este pequeño agujerito pasan el nervio glosofaríngeo (IX), vago (X) y espinal (XI). Para que tengáis una idea el IX principalmente controla los músculos de laringe y faringe, los que se encargan de tragar, ¿habéis escuchado alguna vez que un bebe no puede mamar bien ?… el X se encarga del control de las vísceras abdominales, qué me decís de los cólicos, ¿habéis escuchado hablar de algún bebe con cólico? … por último el XI se encarga de la musculatura del cuello como los esternocleidomastoideos o los trapecios…¿bebés con tortícolis?

Con este dato quiero que veáis la importancia que puede tener un mal funcionamiento del cráneo del bebe y de las primeras cervicales en los primeros días, semanas, meses de su vida. Puesto que cualquier mínima alteración de esta biomecánica, repercute directamente en la función de su sistema nervioso.

Con esta pequeña explicación del cráneo quiero que entendáis la importancia del sistema nervioso libre de interferencias, que en los adultos es muy muy importante, pero que a menudo la dificultad de adaptación de nuestro cuerpo y algunos de los problemas que encontramos en adultos, son problemas que vienen desde nuestro nacimiento y que al dejarlos ahí 10, 20, 30, 40 o 60 años hacen que sea más difícil para nuestro sistema nervioso adaptarse al medio en que vivimos.

La quiropráctica trabaja con el buen funcionamiento del sistema nervioso, un sistema sin interferencias ¡ siempre siempre va a funcionar mejor que uno que las tenga!

Mi recomendación a día de hoy como quiropráctica y algún día como madre, es que encontréis un quiropráctico y chequeéis a vuestro bebé. Que entendáis que crecer con un sistema nervioso 100% funcional sin interferencia alguna, es calidad de vida, que si estás embarazada, es un momento de máxima importancia en el que necesitas un equilibrio de tu pelvis para que tu bebé esté cómodo y si no lo estás pero estás leyendo esto, seguro que conoces a un prim@, sobrin@ o vecin@ que puede venirle bien esta información.

Como frase final me quedo con la que he leído esta mañana y me ha impulsado a escribir ” más vale criar niños sanos hoy, que tratar adultos enfermos mañana”.